sábado, abril 10, 2021

El sendero del derrumbe

 


Argentina no te da respiro. Día tras día asistimos anestesiados a escándalos tras escándalos que parecen configurar un conformismo basado en el hastío, el escepticismo generalizado y el miedo. Ingresamos en una espiral de desmoronamiento o acefalía de las funciones del Estado, que se evidencia día a día, y de la evaporación del capital productivo, cuyos recursos salen del país o pasan a convertirse en dependientes del Estado.  Por dar un ejemplo del nuevo escenario, la vacunación VIP al no tener consecuencias perjudiciales para los involucrados permite una naturalización del privilegio como nunca antes sucedió en el país, al menos desde el regreso de la democracia en 1983, en lo que parece ser el proceso de consolidación de una oligarquía privilegiada que usa el Estado como una prótesis corporal. En este escenario, resulta difícil evaluar los malestares de la población más allá del denominado círculo rojo de las personas que están o aspiran a estar informados sobre los acontecimientos que atraviesan el país. Los acontecimientos se suceden de manera acelerada, a lo que hay que agregarle esa mezcla de cinismo, hipocresía vestida de neutralidad, y a veces poca profesionalidad y falta de conocimiento de los temas por parte de casi todo el periodismo. Esta opacidad de los síntomas ante la incertidumbre generalizada acerca de los aspectos públicos básicos que hacen a la pujanza y salud de un país (economía, educación, salud) no suele ser una buena señal de cara al futuro.

Ante la incertidumbre del escenario las metáforas pueden iluminar a veces aspectos que la lógica argumentativa en estos casos no puede aprehender sin dejar atrás aspectos básicos. La gestión de este gobierno, luego de año y medio de gestión y de poco más de un año de la presencia de la pandemia en el país, es caótica en sus métodos, fragmentada en su forma, mafiosa y criminal en la forma en que afianza su poder y fuertemente centrada en lo imaginario. Es decir, lo único en lo que innovan es en la forma en que interpelan a su propio electorado acerca del mundo en el que viven y del gobierno que han votado ("la derecha no nos va a dar lecciones a nosotros sobre DD.HH.", "buscan la muerte, nosotros la vida", etc., etc., la pcia de Bs As. tiene un plan de vacunación perfecto, Larreta mata a los viejos"). En el centro de la escena, está la sra. de Kirchner, buscando desesperadamente el poder suficiente para poder atropellar de manera definitiva a la justicia para poder sortear las futuras condenas en causas que resultan dificiles, aún, de anular. Este es el punto neurálgico a través del cual se conforma la gestión de este gobierno. Lo demás, incluso con esta pandemia, es secundario. 

Esta pluralidad de aspectos permite entender el por qué esta administración puede implementar un plan de vacunaciones VIP a sus familiares, militantes y socios políticos, agregando mayor incertidumbre sobre el futuro de contagios y muertes por el COVID; rechazar vacunas provenientes de empresas y países con los que no se coincide ideológicamente en un contexto de super demanda global de vacunas y al mismo tiempo sostener que están salvando personas porque buscan el bienestar y la defensa de la vida de los argentinos. La realidad va por una carretera mientras los mensajes que llegan del gobierno delinean una carretera con mucha carga imaginaria que se sostiene en el mito peronista de la defensa de los trabajadores y de los pobres. En definitiva, la interpelación alcanza al núcleo duro de sus votantes, mientras que el periodismo pauta dependiente se encarga de neutralizar los aspectos más descarnados de su gestión. Esta retroalimentación sitúa al presidente jefe de gabinete que se sienta en la calle Balcarce, y al partido Frente de Todos, en una burbuja cada vez más acentuada en relación con los dramas que conmueven al país. Por supuesto, la debacle económica actual, a la que puede sumarse la amenaza inflacionaria y una grave crisis en la Salud, agregan mayor incertidumbre al futuro, que el gobierno se encarga de profundizar a través del atropello al esquema liberal de división de poderes y de una cruzada por suspender las PASO y las elecciones hasta nuevo aviso, ya que la burbuja tiene sus límites cuando explota contra los números que les alcanzan sus encuestadores. Toda esta trama, no está de más decir, hace imposible una trayectoria de crecimiento en el mediano plazo ya que la inversión, los recursos y el capital han perdido la confianza en los que toman las decisiones (el gobierno y la población, al votarlo) y huyen del país. 

Otro ejemplo: permiten la votación de los bolivianos, peruanos y ecuatorianos en el país, pero anulan la posiblidad de que los argentinos en el exterior puedan votar en tiempo y forma o aspiran a anular las elecciones en Argentina porque no les dan los números. Otro: el Gobierno intenta acordar con el FMI un préstamo pero judicializan el préstamo "espurio" del gobierno de Macri con el mismo organismo. Otro: le echan la culpa a las personas que no cumplen con las precauciones y prevenciones por tema COVID pero organizan eventos (marchas por el día de la Lealtad, o el velorio de Maradona, o marchas por Aborto o de las Organizaciones Sociales) sin pautas o protocolos. O... dicen defender los derechos humanos pero establecen alianzas estratégicas y afinidades ideológicas con la Venezuela chavista, un régimen narco-dictatorial con informes escalofriantes de la ONU y HRW sobre miles de ejecuciones extrajudiciales en el último año, el régimen cubano, la autocracia Rusa y la China comunista. Más cerca, defienden al proto dictador feudal de Insfrán en Formosa. O anulan derechos básicos de los argentinos a circular intraprovincialmente, posibilitando un tsunami de violaciones a los DDHH en todo el territorio por parte de las fuerzas policiales. La lista puede extenderse ad infinitum y marca la poca o nula confianza de la sociedad en esta Administración. Su falta de apego a la verdad. 

Estamos ya en una debacle que posiblemente no tenga retorno a las sendas de un país normal, con proyectos económicos y sociales pujantes, con una democracia vital perfectible y un sistema republicano como articulador del Estado. Muchos aún insisten en jugar la trama política apegados a la racionalidad o a cierta lógica... o en proyectar escenarios a futuro a través de una lógica consensual en un marco democrático. Tengo para mí que estemos caminando un sendero que aún no percibimos su dimensión ni trayectoria, más que nada por este aluvión de escándalos que se superan cotidianamente, pero que no augura ni mucho menos un futuro posible o predecible. Quizás la última señal provenga de las elecciones, aún en disputa política para su realización en un contexto atravesado por una población con un malestar anestesiado. 

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